Mini serie-ayunoterapia- Las 3 fases del ayuno. Cómo se consumen las reservas del cuerpo.

. Cuando menciono que haré un ayuno de 40 días la gente se asusta, pero para qué negarlo, yo también lo hubiera hecho hace algunos años.

A pesar de que es un acto muy fuerte y tabú, si se hace bien y se tiene la información correcta y necesaria puede resultar muy beneficioso. Por eso aquí les traigo las fases por las que pasa el cuerpo cuando ayuna, cómo es que se van gastando nuestras reservas.

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El cuerpo es maravilloso y actúa solito para que estés de lo mejor posible.¡AMO LA NATURALEZA, AMO A DIOS Y TODA SU CREACIÓN! A veces de solo pensarlo, pensar todo lo que somos, todo lo que hay en el mundo y su perfecta armonía me hace tan feliz!

 

Las palabras que leerás a continuación son de: EL AYUNO COMO TERAPIA del Dr. Francisco Tomás Verdú Vicente.

No son los kilos que perdemos sino de qué los perdemos. Si la proteína que se perdiera fuera la cardíaca el ayuno terapéutico no sería aconsejable. Pero durante los
primeros días se pierde el 70% de agua. La pérdida de proteínas no es importante aunque hay que tenerla en cuenta. El porcentaje de grasa perdida puede llegar hasta el 85%. 
Vamos a ver a continuación cómo se van a consumir a lo largo del ayuno los principios inmediatos (grasas, hidratos de carbono y proteínas) acumulados en el organismo en el ayuno hídrico.
Primera fase. 
La primera fase del ayuno dura aproximadamente un día y medio. En esta fase se consumen las reservas de glucosa almacenadas en el hígado y en los músculos. La reserva de glucosa para un hombre de las características  de 70 kgr. de peso y 1.74 m. de altura es de unos 300 gramos, lo que equivale a unas 1.200 kcal. (puesto que se obtienen unas 4 kcal./gr. de la combustión de 1 gr. de glucosa).
Existen dos objetivos principales en las primeras fases del ayuno: el mantenimiento de la glucosa para el cerebro y el mantenimiento de las proteínas. Vamos a ver cómo se produce todo esto.
Durante los dos primeros días se consume la glucosa circulante y la glucosa hepática almacenada en forma de glucógeno, así como la glucosa muscular. La glucemia disminuye a los dos o tres días para comenzar a utilizarse las grasas, ácidos grasos y los cuerpos cetónicos. El glucógeno necesita una gran cantidad de agua para almacenarse, así para almacenar un gramo de glucógeno muscular se necesitan 4 gramos de agua, por lo tanto se trata de un tipo de energía a utilizar y consumir en casos de necesidad como es el ayuno hídrico. Como se necesita tanta agua para depositarse a nivel intracelular el gramo de glucógeno solo se obtendrán una o dos kilocalorías.
Todos estos datos llevan a la conclusión de que la glucosa almacenada en el organismo, ya sea como tal o como glucógeno se consume rápidamente. Así los hidratos de carbono almacenados son insuficientes a nivel energético. El glucógeno muscular puede proporcionar energía para unas 12 horas.
La glucemia desciende durante los primeros días de 10 a 15 mgr. Y así la célula beta del páncreas deja de liberar insulina. El descenso de la insulina puede hacer que el músculo libere proteínas, principalmente aminoácidos como la alanina necesarios para la gluconeogénesis, obteniéndose 180 gr. de glucosa, 140 de los cuales se transformarán en CO2 y H2O a nivel cerebral. Unos 36 gr. se reciclan con la glicólisis anaerobia (hematíes, leucocitos, médula ósea y renal) llegando a piruvato y lactato volviendo a formar glucosa por el ciclo de Cori. En este ciclo de Cori se convierten dos moléculas de lactato en glucosa, utilizando energía hepática de la oxidación grasa y evitándose así la gluconeogénesis a partir de proteínas.
Segunda fase del ayuno.
En esta segunda fase el organismo pasa de consumir la glucosa y el glucógeno almacenados a consumir las grasas que constituyen la auténtica despensa energética del organismo. En el organismo humano existen aproximadamente unos 10-11 kgr. de grasa que aportan a partir de 9 kcal./gr. unas 100.000 kcal., y pueden durar más de 40 días. Los ácidos grasos proceden de la hidrólisis de las grasas y constituyen el sustrato adecuado para todos los tejidos, excepto para aquellos como el cerebro que tienen necesidad total o parcial de glucosa. La cantidad de grasa aumenta generalmente en occidente con la edad y es más abundante en las mujeres que en los hombres en general. En opinión del Dr. Rojas-Hidalgo: Casi toda la grasa corporal es <<lábil>>. El epiplón, la grasa perirrenal y el tejido subcutáneo constituyen la reserva energética más importante y están completamente disponibles para tal fín. Frente a este <<pool>> graso más lábil existe otro –constituido por la grasa retroorbitaria, la bola adiposa de Bichat y la grasa periarticular- que es el último en movilizarse en el transcurso de un ayuno prolongado. 
Una tercera parte de la energía derivada de la grasa procede de los cuerpos cetónicos. La
cetogénesis se produce al mismo tiempo que la gluconeogénesis. En la producción de cuerpos cetónicos interviene la acetil-coA evitando el paso a citrato (ciclo del ácido cítrico) y formando en su lugar cuerpos cetónicos. En conclusión según De Oya: En el ayuno tenemos dos fuentes de energía: proteínas musculares y triglicéridos del tejido adiposo. Y tres vías de utilización: combustión total de glucosa, como va a suceder en el cerebro; la glicólisis anaerobia, como va a ocurrir en los hematíes, y los ácidos grasos libres y cuerpos cetónicos por el resto del organismo;En resumen podemos decir que la primera fase del ayuno está modulada por un descenso de la insulina con un aumento del glucagón;…La infusión de 100 a 150 gramos de glucosa, según Cahill, hace descender el gasto de proteínas de 50 a 75 gramos. La primera actividad importante, en un enfermo grave, es la administración de glucosa, dado que de esta forma vamos a evitar que continúe la proteolisis muscular, sustrato importante para la formación neoglucogénica.
Entre la fase primera y la segunda fase del ayuno si se pierden algunas proteínas musculares no ha de ser de forma excesiva por que los hechos demuestran que no se pierde excesiva masa muscular incluso con ayunos de dos o tres semanas. 
Denuncian  la idea equivocada de que el organismo no almacena proteínas y demuestran mediante ensayos clínicos que las proteínas se almacenan en forma de colágeno. El tejido subcutáneo es la despensa para períodos de hambre, al almacenar todos los nutrientes, en particular un tercio del contenido proteico del organismo, una mitad del contenido graso, un tercio del contenido acuoso y probablemente más de la mitad del contenido glucídico corporal. Las proteínas son almacenadas en forma de colágeno y en el grupo amino de los mucopolisacáridos, las grasas en las células adiposas
y el agua en el dominio de los mucopolisacáridos. En su excelente trabajo muestran en varias figuras las conclusiones de los trabajos de Maximov en donde aparece una clara disminución o casi desaparición de las fibras de colágeno en el tejido conectivo subcutáneo de un conejo tras un largo ayuno. El colágeno puede almacenarse también en la membrana basal de los capilares produciendo lo que denominan antigenopatías en lugar de enfermedades autoinmunes cuya una de las causas principales es el antígeno heteroproteína. Los inmunocomplejos están en el origen, según se comprueba cada día más, de la mayoría de enfermedades (colagenosis, colagenopatías, enfermedades por inmunocomplejos) según expliqué hace ya algunos años. Es muy posible que si existe un acúmulo de proteínas en el organismo en forma de colágeno estas sean en parte las que se vayan utilizando durante el comienzo del ayuno. De hecho la excreción de nitrógeno en orina va disminuyendo a lo largo del ayuno. Como afirma el Dr. Pablo Saz las proteínas constituyen las ¾ partes de los sólidos del organismo y los trabajos actuales al respecto no adjudican al inicial balance negativo de proteínas ninguna importancia, ya que disminuye rápidamente hasta estabilizarse, alrededor de los 10 días de iniciado el ayuno. Al principio se excretan 3,3 a 6,9 grs. de nitrógeno por día, mientras que un hombre alimentado correctamente elimina de 12 a 16 gr.. La enérgica disminución proteica en la excreción urinaria indica que a los 10 días surge un mecanismo defensivo de la adaptación y conservación de proteínas.
Si las teorías de los Dres. Wendt son correctas se podrían metabolizar perfectamente algunas proteínas almacenadas en forma de colágeno al principio del ayuno hasta que se produzca la adaptación a los 10 días estabilizándose el balance negativo de proteínas del inicio. Por otra parte en cuanto a los cuerpos cetónicos y a su aumento durante el ayuno hay que decir que son una excelente fuente de energía y en relación con su efecto sobre el cerebro hay que resaltar la inducción incluso de un aumento de cuerpos cetónicos mediante una dieta cetogénica por parte de la Clínica Mayo. Pues se ha comprobado que el aumento de cuerpos cetónicos previene ciertas crisis de tipo epiléptico. El ayuno y el aumento fisiológico de cuerpos cetónicos contribuye de forma natural a una posible prevención de ciertas crisis epilépticas.
Una persona que lleve ayunando dos o tres semanas dispone para su consumo cerebral de 80 gr. de glucosa, lo cual se dice que es insuficiente puesto que el cerebro necesita unos 150 gr. de glucosa en las 24 horas. Así se producirá un giro en el ayuno alrededor de los 12-17 días y el cerebro consumirá cuerpos cetónicos (betahidroxibutirato y acetoacetato), llegando a aportar los cuerpos cetónicos un 60% de la energía que requiere el cerebro. En el ayuno prolongado el riñón reabsorbe cuerpos cetónicos, ahorrando algo para ser utilizado más tarde y ahorra nitrógeno al necesitar menos amonio en el proceso. Desciende así el gasto de proteínas musculares, consumiéndose cuerpos cetónicos (hasta 47 gr.el riñón) y quemándose ácidos grasos libres. Se mantiene la neoglucogénesis a partir del glicerol, de los aminoácidos y del ciclo de la alanina. La alanina necesaria para la neoglucogénesis viene en parte (tan solo un 6-8% del músculo) y principalmente de los aminoácidos ramificados. Otros factores hormonales van a intervenir en el ayuno pero de influencias poco conocidas, aunque no por ello menos importantes. Así la esfera psíquica actúa a través del hipotálamo, de la glándula hipófisis con la producción de hormonas que actúan a su vez sobre los órganos diana tales como la glándula tiroides, las glándulas suprarrenales, gónadas, etc.. El sistema nervioso vegetativo, a través de la esfera simpática y parasimpática también influyen sobre el curso del ayuno. De ahí que los factores psicológicos sean tan importantes en este.
Tercera fase del ayuno.
En esta fase se comienzan a consumir principalmente proteínas musculares. Se produce un apetito desmedido tras un gran adelgazamiento y una gran debilidad y tras una perdida de interés por la comida durante casi todo el ayuno excepto durante los dos o tres primeros días. A esta fase no se ha de llegar. La albuminemia y los edemas son una prueba de la autofagia y de la autodigestión proteica. Se puede producir a partir de los 20, 30 o 40 días o incluso más y varía en función de las características constitucionales de cada individuo.

Es una información sumamente interesante e importante del funcionamiento del cuerpo en el ayuno. A resumidas cuentas el cuerpo primero utiliza las reservas de glucosa, después todas las grasas y por ultimo las proteínas. El cuerpo es sabio y esta capacitado para periodos largos de ayuno.

Espero que la información haya sido de ayuda. Yo estoy descubriendo un mundo que no conocía y estoy encantada investigando.

Nos leemos pronto.

Con Amor y  mucha ciencia. Adri. 


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